jueves, 13 de julio de 2017

PROMESAS

Has venido tras la piel
del aire, y yo aniquilo cada ráfaga
de ese viento.
Me ha invadido un censurado
amor que me estrangula.
Prefiero ahora, perder la consciencia
a sincerarme, vivir embalada
en la mentira.
Antes de que huyas, te haré
promesas mientras salpica el mar.
Solo las sabrás tú, aunque no te escriba,
aunque no las oigas.
Mi silencio es el beso
que se agita perturbado en tu boca.

©Isabel Lojo

martes, 4 de abril de 2017

RETORNO CAMBIANTE

Vuelve el soñador: fuerte, eterno,
al que nada inquieta.
Vuelven las caricias de las sombras
y los tiros del día
con sus balas colmadas de primavera.
Vuelve la incoherencia: sin medir palabras,
mientras se desmaquilla
con la sal del mar.
Vuelven las extensas risas salvadoras,
que se alimentan de naturaleza y libertad.
Vuelven mis poetas: flores que abarrotan mentes
de jardines y paisajes ilimitados.
Vuelve la realidad de mi mundo;
un mundo lejano al existente.

©Isabel Lojo

martes, 14 de marzo de 2017

FIN

Porque me sonríe la muerte 
en cada espejo,
y sabe que en parte,
ya le sonríe a un muerto.
Porque los cuadros de mis paredes
hablan y se cuelgan de mí.
Porque me enseñó a vivir el desastre;
y desde niña, juego en los infiernos.
Porque soy parte de lo inerte;
y lo inerte por mí viene, sin noche,
a enterrarme en lo desierto.

©Isabel Lojo

miércoles, 22 de febrero de 2017

SUSTENTOS DE AIRE

El viento viene envenenado
por las notas de su guitarra.
Es un roce sin voz que
me encierra respirando.

Él canta, y su voz
desgarra mi verso.
Abren distancias mis latidos
muertos entre su lenguaje
y mi enamorada memoria.

Las luces reviven mis cenizas
y aúlla mi quimera
con el aliento extraviado
de una mariposa
que baila a su compás.

©Isabel Lojo

viernes, 17 de febrero de 2017

SUS OJOS

Hacia mi cara,
su mirada inmóvil
atravesando a la criatura
que no es honesta,
que no es serena; y sí sombría.
Hacia mí, su mirada astuta
retorciendo mi ser.
Hay fuego en mis heridas
y son sus ojos.

©Isabel Lojo

sábado, 4 de febrero de 2017

ARRAIGADA

Se iban mis ojos por tu sombra
para que no se perdiera,
ciegos de amor y aflicción.
Les dueles. 

Por qué te abraza el viento
sin mis brazos, si cada amanecer
es el cante que te canto
saludando a la lluvia que nos presentó.

Ensimismada mi pobre garganta.
Desavenencia entre los mundos que creé 
para arrinconar mi temor.

Hoy te miro y contigo vuela mi ser
donde ningún pasado ni presente
nos vigila ni juzga.

Hoy somos dos
queriendo ser feliz;
pero tú cantándole soleares a la luna;
yo esperando absorber tu voz.


©Isabel Lojo