AMOR MÍO

¡Contempla el violonchelo,
amor mío!, ¡una melodía ebria se escapa
del remoto lugar,
donde las cinco letras
de tu nombre duermen!
¡Amor mío, esta sangre que en mí fluye
es el río de ese lugar!

¿Qué son estas voces rotas?
¡Amor mío, no dejes que el violonchelo
quede inmóvil!, ¿no ves cómo excita
su eufonía?

¿Qué es esto de encomendarme a Dios
para no rememorar nuestro efímero romance,
con el mismo afán que le rogué
para que me guiara hasta tus pasos?
 Ni un mísero segundo de mi caótica vida
he dejado de amarte.

Se escurre mi destino entre tu regreso
y mi terror. ¡Amor mío!, ¿no ves
que siempre fuiste tú?


©Isabel Lojo



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