ÉL

Él está en esta tarde
de insoportable viento,
en intrépidos roces
que se evaporan entre hojas de yedra.

Él vuelve,
cuando un atardecer travieso
que acaba distanciándose
de la noche, se niega
a darle paso a la luna.

Él y su cara de bronce,
abriéndose paso en mi costado
cada vez que baja la marea.

Él, mi sombra
cuando hay o no sol.
Un aura de miradas que mantiene
en vilo mis ojos.

Él acaba marchándose,
cada vez que consigue diluirme
entre la eternidad colorida
que lleva la primavera.

Él, y esta precavida obsesión,
que, penetra en mí como ese humo indebido,
ese que aspiro y aspiro y que no consiente
que deje de ser él.


©Isabel Lojo


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